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miércoles, 19 de diciembre de 2012



De Amor y de Barrio

-El amor al Barrio al que pertenece uno, es tan fuerte, que puede hacer hervir la sangre, estancar el agua y detener los relojes parando el tiempo. Si no lo creéis, acercaros al Barrio de San Bernardo, a eso de las dos de la tarde, cualquier Miércoles Santo, allí en su pleno centro, en la calle Ancha. 


Estará el balcón cerrado, la maceta del pretil lucirá mustia, las paredes desconchadas del adobe y en todo Gallinato, los patios de vecinos llorarán la ausencia de la cal de Lebrija.

 Las azoteas cubiertas de jaramagos, (que en las casas son las flores del olvido) y los cierros despintados con sus cristales quebrados, claman justicia en la revuelta añeja de Santo Rey. Las aceras hundidas de Campamento ya no gozan de los niños que jugaban sobre ellas, a las chapas y a los cromos.


 Casi todo es recuerdo menos Ana y su corral, una  cigarrera de leyenda, que con sus ochenta años, no se rinde ante los tiempos. 
 En la vieja corrala de la calle Almonacid, sólo vive ella. 
 Hoy ha salido al balcón y con la paciencia que da la edad y el temblor en las manos que da la emoción, ha colgado de los hierros, su viejo mantón bordado, ese que la cubrió tantas veces cuando liaba las hojas del tabaco que de Cuba venía. 
 Con los ojos cansados de tanta vida, la viuda de Rafael el ferroviario, recuerda con dolor aquellos años al calor del amor de quien más quiso. Recuerdos de un galán con buena planta, con el traje de gala de los Miércoles Santo, asida de su brazo y caminando de prisa por el barrio, que allá por Gallinato por Cofia y Tentudía, se escuchan ya los sones del Brigada Artillero, Rafael a caballo templando una corneta, a lomos de un rocín, “Pegaso” de la noche.


San Bernardo huele a aceite, a pan y hierbabuena.
A moña de jazmines, a cisco y a canela.
Al hollín de los trenes y a la Marcha Real.
A resonar de cascos y a larga chicotá.
A lágrimas de Virgen y vaivén de vagón.
A caldo del puchero y a una noche de amor.


Al son de una nana se duerme Dios,
su Madre del Refugio le está cantando.
“A la nana mi Niño Salud y amor
el viento es la sonaja y el sol canción,
Abril pone los cielos y yo el clamor.
El amor de mi vida, clavel sangrando
San Bernardo y el Puente nexo de unión,
largo brazo que acuna a Dios expirando”.

                                                                                Irene Gallardo


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